He tenido la fortuna de haber sido invitado a participar en el taller Grandes retos de investigación científica y tecnológica en Tecnologías de Información y Comunicaciones en México, a celebrarse próximamente en Monterrey, N.L, y se me ha pedido, como a los demás invitados, describir brevemente lo que considero un Gran Reto en este sentido, mismo que comparto ahora con ustedes.

La Educación, área clave para el sustento y desarrollo de las actuales sociedades de la información y el conocimiento, se ha dilatado en incorporar el cambio que implica la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en su práctica cotidiana, en franco contraste con la enorme influencia que ejercen dichas tecnologías en nuestro quehacer cotidiano fuera del ámbito educativo. No debe extrañarnos esta situación, siendo la tarea de la Educación una de las más importantes y delicadas que existen: formar seres humanos. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos en los que las TIC se han llevado a participar en los procesos de enseñanza-aprendizaje, ha sido para apoyar la implantación de modelos educativos tradicionales que promueven aprendizajes más bien memorísticos y poco significativos, muchas veces en respuesta a cuestiones del discurso político.

El gran reto es entonces

Incluir a las TIC en los procesos educativos como catalizadores de su transformación en procesos innovadores y transformadores de la sociedad, que aprovechen los avances en materia de teoría educativa y ciencias cognoscitivas para optimizar el aprendizaje significativo, creativo, autogestivo y en comunidad.

Una primera lectura del enunciado anterior podría sugerir que se trata de un reto a la Educación lo que se enuncia, no un reto a las TIC. Sin embargo, un análisis más cuidadoso nos lleva a las siguientes conclusiones:

  • Paulatina e inexorablemente, las TIC irán permeando los entornos y procesos educativos de modo que mucha de la comunicación entre los actores (estudiantes, docentes, administradores) se realizará mediada por ellas. De la misma manera, gran parte de las actividades de aprendizaje se realizaran en entornos virtuales más o menos inmersivos, de manera individual o en colaboración.
  • La optimización de los procesos de enseñanza-aprendizaje demanda la atención a las necesidades de cada estudiante y de sus comunidades de aprendizaje para ofrecer experiencias de aprendizaje a la medida. Esto solamente será posible en el largo plazo si se cuenta con herramientas tecnológicas que permitan la recuperación una gran variedad de información acerca de los estudiantes (brindada por el estudiante u observadas por las herramientas) y su integración para construir representaciones computacionales de sus estados, disposiciones y características que sirvan de base para la toma de decisiones.
  • Los docentes en los nuevos entornos no van a poder procesar toda la información acumulada ni los modelos resultantes si estos no son presentados a un nivel de descripción propio de los seres humanos. Esto significa que deben contar con una colección de asistentes, agentes informáticos capaces de procesar la información acumulada, su interpretación como evidencia y los modelos detallados de los estudiantes, individuales y en comunidad, para generar sugerencias para los docentes en cuanto a las condiciones de los estudiantes y las acciones a ejecutar.
  • Los estudiantes en los nuevos entornos deberán desarrollar competencias de aprendizaje, autogestión, colaboración, gestión de la información y solución creativa de problemas. Para ello será esencial contar con herramientas que les permitan ejercitar estas competencias con base en los mejores modelos de su proceso, con diferentes grados de soporte y libertad. Se trata de herramientas inteligentes, capaces de observar constantemente y ajustarse de manera proactiva, de dar soporte y seguimiento a las actividades del estudiante, solo o en comunidad.

Cabe mencionar que el reto no es construir “soluciones tecnológicas” – un error común que ha contribuido significativamente a la desconfianza y al desdén de los educadores hacia las TIC – sino soluciones interdisciplinares que partan de la práctica y necesidades de la Educación y conduzcan a mejoras significativas en los aprendizajes, medibles a través de evaluaciones internacionales congruentes con las diferencias culturales y de contexto entre las sociedades.

Los avances en esta materia en las últimas cuatro décadas han sido muy importantes, destacándose el desarrollo de una gran cantidad de contenido educativo multimedia, de herramientas de soporte a los procesos educativos tales como los sistemas gestores del aprendizaje y los sistemas gestores de contenidos, así como de tecnologías y herramientas de uso general cuyo uso en Educación se está probando (ej. aplicaciones para redes sociales). Por otra parte, la aplicación de técnicas de Inteligencia Artificial ha producido sistemas capaces de modelar los conocimientos, habilidades y disposiciones de los estudiantes en ámbitos relativamente pequeños y bien delimitados, así como de tomar decisiones inteligentes con base en teorías educativas reconocidas. El gran reto consiste en integrar equipos interdisciplinarios que generen estrategias que permitan llevar a la práctica todos estos avances y perfeccionarlos al punto que brinden una solución integral a las necesidades educativas de países en desarrollo como el nuestro, urgidos de incrementar su competitividad en la sociedad global.