La promoción del uso de tecnología en la educación ha sido dominada en gran medida por tecnólogos, quienes han propuesto soluciones a problemas educativos generalmente desde la visión parcial que ofrece su propia disciplina. Esto ha provocado rechazo entre muchos miembros de la comunidad de educación, que han considerado la intervención de los tecnólogos en su área como una intromisión sin conocimiento de causa.

¿Qué sucede entonces cuando son los propios educadores, convencidos de los beneficios del uso de tecnología en los entornos educativos, los que se encargan de promoverlo? Me parece que el Sistema de Universidad Virtual (SUV) es uno de estos casos. Por una parte, es uno de los órganos más importantes en la Universidad de Guadalajara en lo que respecta a la promoción del uso de tecnología para apoyar el proceso educativo. Por otra parte, está conformado en su mayor parte por directivos y académicos provenientes de las áreas sociales, predominantemente educación.

Mi conclusión, tras casi cuatro años de labor al interior del SUV, es que en éste se ha cuidado tanto no caer en la visión predominantemente tecnológica comentada arriba que se ha caído en el otro hoyo: la minimización de la importancia del papel de la tecnología en la transformación del entorno educativo. La tecnología es vista entonces como una circunstancia de nuestro tiempo, una herramienta más que debemos asumir y dominar con nuestra pericia educativa, que es a final de cuentas la que cuenta. Esto explica la poca importancia que hasta muy recientemente se ha dado en el SUV al desarrollo de su plataforma tecnológica.