Nuestra revista Apertura ha dedicado su último número a los Entornos Personales de Aprendizaje, incluyendo dos artículos y una entrevista que en conjunto proporcionan una revisión bastante completa del tema que abre varios puntos de interés para la reflexión y la discusión.

Para empezar, está el nombre mismo de la cosa: ¿entorno o ambiente? Claramente los editores de la revista, los autores de los artículos y el investigador entrevistado dan preferencia a entorno, término que hace énfasis en los recursos, herramientas, servicios y dispositivos que conforman el espacio de aprendizaje. Por otra parte, si se quiere hacer énfasis en las competencias, interacciones, acciones, construcciones y actitudes que demanda y promueve dicho entorno, entonces ambiente es el término apropiado.

La construcción y operación de un ambiente personal de aprendizaje demanda una serie de competencias clave: sociales, de autogestión, de operación de las tecnologías de información y comunicación (TIC), de gestión y procesamiento de información, de construcción y representación colaborativa del conocimiento. Por otra parte, el ejercicio de dichas competencias en un entorno favorable también las incentiva y fomenta su desarrollo, generándose así un círculo virtuoso que, sin embargo, requiere un motor de arranque que dé inicio al movimiento. Para Ramón Ferreiro, éste es la intención personal,  el interés o pasión por el aprendizaje, en tanto que Barroso, Cabero y Vázquez sugieren el empleo de una estrategia docente de tres niveles: (1) de promoción del uso de medios sociales como blogs y wikis, (2) de promoción de la socialización y la colaboración y (3) de gestión, procesamiento de información y reflexión sobre las prácticas.

Esto nos lleva a un tercer punto de interés: la inclusión del docente en el marco de una nueva perspectiva formativa centrada en el estudiante y su aprendizaje integral —dentro y fuera del contexto educativo formal (sea aula, curso, escuela, campus o sistema gestor del aprendizaje) y a lo largo de su vida— que considera a las tecnologías de información y comunicación como elemento estructural del entorno de aprendizaje y hace énfasis en las relaciones horizontales. ¿Cómo puede un docente fomentar que el estudiante comparta, colabore y construya conocimiento con otros,  si esto no forma parte de su propia práctica?

En este contexto cabe comentar sobre los nuevos desarrollos tecnológicos del Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara que han dado forma al entorno educativo MiSUV. ¿Es MiSUV un entorno personal de aprendizaje? En buena parte sí, pues

  • Trasciende los programas, cursos y las secciones que encasillan a los estudiantes, proveyendo un espacio común de interacción e intercambio de información.
  • Hace énfasis en la trayectoria de aprendizaje de los estudiantes a lo largo de su carrera, no en el periodo escolar y las calificaciones al final del mismo.
  • Facilita el  establecimiento de redes sociales y el intercambio de información al interior de la comunidad de estudiantes y docentes.
  • Coloca a estudiantes y docentes en igualdad de condiciones, frente a las mismas herramientas y posibilidades de construcción colectiva de conocimiento, promoviendo en este sentido a la comunicación horizontal.
  • Incluye mecanismos de importación de información de otros espacios en la Web, así como de publicación de una imagen colectiva de la comunidad SUV.

Por otra parte, MiSUV se enfrenta a una cultura organizacional y educativa centrada todavía en el docente, a pesar de su modelo educativo; que todavía minimiza el rol de la tecnología en el contexto educativo y mantiene una visión glorificada del docente; que está acostumbrada a grados mínimos de libertad de acción tanto para el docente como para los estudiante, en una plataforma educativa que ofrece pocas opciones de espacios  y herramientas; donde las competencias tecnológicas no son abundantes y donde las prácticas de compartir, colaborar y construir conocimiento en colectivo se dan todavía con cuentagotas.

MiSUV se presenta a la comunidad del SUV como un entorno personal de aprendizaje para armar: a medio construir, con una diversidad de componentes para escoger y añadir, con las herramientas para hacerlo,  el manual de usuario y un cierto temor por lo que pueda suceder. Un entorno tecnológico producto de un impulso innovador que busca generar ambientes personales de aprendizaje colaborativo en red, que espera ser el motor que arranque el movimiento del círculo virtuoso.