El día de ayer platiqué con una de mis estudiantes sobre el asunto del plagio e identifiqué algunos puntos que pudieran no haber quedado suficientemente claros en mis comentarios a sus productos. Como se trata de una situación que afecta prácticamente a todos mis estudiantes, creo que es conveniente una explicación más abierta.

Para empezar, cabe aclarar que cuando he comentado sobre plagio en sus documentos, en ningún momento he asumido una actitud deshonesta o una mala intención de su parte. A lo que hago referencia realmente es a la mala práctica de copiar y pegar textos de otros para construir los documentos propios y presentarlos como tales (lo cual es técnicamente plagio, porque presento trabajo de otros como propio, independientemente de la intención detrás de la acción). Se trata de una una mala práctica de uso generalizado; una plaga que afecta a todos nuestros programas educativos, desde el bachillerato hasta las maestrías e incluso, aunque en menor grado, al doctorado. Seguramente no somos los únicos afectados, sino un fenómeno mundial en los procesos educativos.

Claramente es un problema porque se trata, como dije antes, de una mala práctica. La razón es muy simple: permite construir documentos y obtener buenas calificaciones, pero no genera aprendizajes. En primer lugar, rara vez es indispensable citar textualmente a un autor, pues casi siempre hay maneras de decir lo mismo con otras palabras, nuestras propias palabras. Si el argumento es que el otro autor lo dice muy bonito, cabe preguntarnos ¿Cómo es que vamos a desarrollar nuestra habilidad para escribir si no la practicamos y solamente copiamos y pegamos?

En segundo lugar, copiar un texto no garantiza la comprensión del mismo. Al contrario, el hecho de que no nos decidimos a expresar las mismas ideas con nuestras propias palabras sugiere falta de comprensión lectora, habilidad que tampoco desarrollados porque no la ejercitamos: no nos hace falta “digerir” un texto, construir una representación mental de las ideas ahí vertidas en la memoria de largo plazo vinculada con nuestros conocimientos previos, si lo único que tenemos que hacer es copiar y pegar.

En síntesis, copiar y pegar obstaculiza el desarrollo de nuestras habilidades de lectura, comprensión y redacción porque disminuye severamente el ejercicio de éstas. Como consecuencia, aprendemos menos.

Dicho lo anterior, atendiendo específicamente al caso poco común de que realmente necesitamos citar textualmente a otro autor, hay aspectos de forma que vale la pena atender. Vamos suponer que estoy escribiendo un documento y estoy consultando otro, digamos, éste.

Si yo escribo

Nos queda claro hoy en día que la educación de la ciencia en el siglo XXI no puede ser la misma que la del siglo XX.  Los futuros profesores deben saber que hay más de una forma de explicar qué es la ciencia y que las decisiones sobre que contenidos enseñar en el aula y para que enseñar ciencias a los alumnos de secundaria se toman en base a una de las posibles explicaciones sobre la naturaleza de la ciencia (Angulo Delgado & García Rovira, 1997).

entonces estoy plagiando parte del primer párrafo de la sección ¿Qué entendemos por aprender a enseñar ciencias? (pág. 2) del documento al que se hace referencia, porque la referencia al texto original no es suficiente para  hacer explícito qué parte del texto es mío y qué parte del texto es de los otros autores. Por supuesto, sería peor no incluir la referencia, pero incluirla no evita el plagio.

Ahora bien, si yo escribo

Nos queda claro hoy en día que la educación de la ciencia en el siglo XXI no puede ser la misma que la del siglo XX. Las visiones sobre lo que es ciencia se han ampliado y los docentes del nuevo siglo deben estar conscientes de su postura al respecto y que ésta no es la única válida (Angulo Delgado & García Rovira, 1997).

entonces no estoy plagiando el texto original porque estoy interpretando lo que los autores del mismo escribieron y estoy expresando lo que yo entendí con mis propias palabras,  haciendo la referencia al documento de donde tomo, o en el que sustento, las ideas.

Finalmente, si yo escribo

La educación de la ciencia en el siglo XXI no puede ser la misma que la del siglo XX.  Como señalan Angulo Delgado & García Rovira (1997), ‘Los futuros profesores deben saber que hay más de una forma de explicar qué es la ciencia y que las decisiones sobre que contenidos enseñar en el aula y para que enseñar ciencias a los alumnos de secundaria se toman en base a una de las posibles explicaciones sobre la naturaleza de la ciencia’.

tampoco estoy plagiando, porque estoy haciendo explícito y dejando muy claro, mediante el uso de comillas, qué parte del texto es mío y cuál estoy copiando literalmente del documento al que hago referencia.

En conclusión, copiar y pegar es una mala práctica que disminuye el aprendizaje y obstaculiza el desarrollo de las habilidades de lectura, comprensión y escritura; que además, técnicamente, es plagio y puede ser sancionado como tal.