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Diagnóstico, de la problemática a los instrumentos

Visualización de datos

Imagen tomada de Engine of Impact.

La mayoría de los proyectos de intervención y muchos proyectos de investigación comienzan con una situación problemática —término frecuentemente abreviado como problemática; esto es, una situación en la cual observamos problemas: cosas, estructuras, procesos, relaciones que, desde nuestro punto de vista no están bien, o no operan bien. No obstante, que alguien perciba una situación problemática no quiere decir que otros la perciban también o, si acaso lo hacen, la consideren problemática, razón por la cual es importante observar con cuidado, con método, la problemática para recolectar información que podamos analizar, a fin de identificar en que medida los problemas percibidos no son una ilusión, y organizar, para comunicar a otros los hallazgos. A este proceso, que va desde la observación hasta la comunicación, pasando por la recolección, el análisis, la identificación (o no) y la organización, se le conoce como diagnóstico.

El diagnóstico es la primera fase de un proyecto de intervención y puede serlo de un proyecto de investigación. Esto es, si queremos componer algo es importante cerciorarnos de que está descompuesto. A menos que se trate de un diagnóstico participativo (RedAmérica, 2014), donde el reconocimiento de la problemática sea en sí mismo un proceso de transformación, el diagnóstico no tiene nada que ver con las soluciones a los problemas, solamente con los problemas en sí.

Reducción de complejidad

Una problemática “de la vida real” suele ser increíblemente compleja. Por ejemplo, la problemática de la reprobación y el abandono en la educación en línea incluye una variedad aspectos del diseño instruccional (ej. claro, motivante, con buenos materiales, rico en interacciones, etc.), de la formación y práctica docente, del modelo educativo de la organización, del costo de la educación, de la condición socio-económica de los estudiantes y sus familiares, de la formación previa de los primeros, de sus aspiraciones, de su acceso a la tecnología digital  y de una larga lista de aspectos adicionales que no tiene sentido listar aquí.

Consecuentemente, es común en un diagnóstico reducir la complejidad de la problemática mediante la selección de aquellos aspectos o dimensiones que son de particular interés. Por ejemplo, en el caso de la problemática de la reprobación y el abandono en educación en línea el interés podría estar en la formación previa con la que llegan los estudiantes —porque pensamos que tal vez no corresponda, en general, con la que se asume en el diseño del programa educativo y sus cursos— o bien en la interacción entre rasgos de personalidad y condición socio-económica. Lo anterior no quiere decir que los otros aspectos o dimensiones dejen de existir o que se ignoren por completo. Simplemente, salen del foco de atención y los esfuerzos se concentran en las dimensiones seleccionadas. Sin embargo, es muy importante estar conscientes que se tienen puestos unos lentes que resaltan ciertos aspectos de la realidad y difuminan otros.

Como la intención de seleccionar algunas dimensiones de la problemática es reducir su complejidad a un grado manejable en el tiempo y con los recursos disponibles, es importante que éstas sean suficientemente específicas. Por ejemplo, escoger la “dimensión pedagógica” en la problemática de la reprobación y el abandono en la educación en línea equivaldría a analizar todos elementos que la conforman, incluyendo el modelo educativo, el diseño de los cursos, la formación y práctica pedagógica de parte del docente, los contenidos de soporte, etc., lo cual reduce muy poco la complejidad de la problemática en cuestión. En cambio, enfocarse en aspectos como la formación docente, las retroalimentaciones que ofrece, o la relación entre estos dos aspectos, ofrece una perspectiva mucho más manejable.

¿Por qué ‘dimensiones’?

La observación de los aspectos de interés en una problemática produce como resultado una caracterización de la problemática, en término de esos aspectos, que suele ser distinta a la obtenida de la observación de otras problemáticas, incluso cuando son similares a la primera. Esto es, cada aspecto tiene un estado diferente en cada problemática. Retomando el ejemplo de la problemática de reprobación y abandono en educación en línea, podríamos estar interesados en el porcentaje de reprobación en el primer periodo educativo, un aspecto que será diferente en cada institución que ofrezca educación en línea, en cada país y en cada región. Por esta razón se suele llamar dimensiones a los aspectos de la problemática: porque pueden asumir distintos estados —de la misma manera en que podemos estar ubicados en distintos lugares, en distintos tiempos, o con distinta temperatura corporal.

Objetivos

El objetivo general del diagnóstico es recopilar información sobre la situación problemática con foco en las dimensiones que son de interés y en un periodo de tiempo dado. Por ejemplo,

Objetivo general
Identificar la influencia de la personalización de la retroalimentación a los estudiantes de parte de los docentes en la reprobación y abandono entre los estudiantes de primer semestre de estudios en el SUV en el periodo 2019B.

En esta declaración de objetivo general se pueden observar los componentes siguientes:

  • Problemática: reprobación y abandono entre los estudiantes de la educación en línea.
  • Dimensiones de interés: personalización de la retroalimentación de parte del docente y su influencia en la reprobación y el abandono.
  • Dónde: Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara.
  • Cuándo: Periodo 2019B.
  • Cómo: Revisando los casos correspondientes al primer semestre de estudios.

Ahora bien, los detalles del cómo, así como del cuándo y el dónde, suelen refinarse mediante la declaración de objetivos específicos. Por ejemplo,

Objetivos específicos

  1. Recuperación de comentarios ofrecidos a los estudiantes como retroalimentación a los productos entregados en las tareas de los cursos de primer semestre en el periodo 2019B y calificación de su grado de personalización.
  2. Integración de retroalimentaciones y construcción de índice de personalización por estudiante.
  3. Análisis de la relación entre el índice de personalización, la reprobación y el abandono de los estudiantes de primer semestre en 2019B.

Instrumentos

Cuando llega el momento de construir los instrumentos con los cuáles se va a observar la problemática, es que común empezar a elaborarlos —las preguntas del cuestionario, los elementos de la lista de verificación (check list), la escala de Likert a utilizar así como cualquier otro elemento útil para recabar información— directamente a partir de los objetivos y sin diseño de por medio. Este método de trabajo es similar al de un pintor que, para hacer el retrato de alguien, comenzara a pintar sin un bosquejo previo, y al de un arquitecto que construyera una casa de acuerdo con los deseos de su cliente, pero sin un plano de por medio.

En el diseño de instrumentos de recopilación de información, el diseño está conformado por tres elementos: preguntas (de diagnóstico), criterios e indicadores.

Las preguntas expresan lo que queremos saber, de acuerdo con los objetivos. Un ejemplo de pregunta para el primer objetivo específico arriba sería

Pregunta
¿Qué tan personalizada está la retroalimentación ofrecida por un docente al producto entregado por un estudiante?

Los criterios son los elementos, componentes o partes con los que vamos a construir la respuesta a la pregunta. Por ejemplo,

Criterios

  1. Entrada personalizada.
  2. Contenido personalizado.
  3. Salida personalizada.

Finalmente, los indicadores son aspectos más concretos, susceptibles de ser observados o medidos y con los que vamos a construir los criterios. Por ejemplo,

Indicadores

  1. Entrada personalizada.
    • 1.1. Hay un saludo.
    • 1.2. Se llama al estudiante por su nombre.
  2. Contenido personalizado.
    • 2.1. Se utiliza un estilo directo (ej. Observo / Me parece), más que uno indirecto (ej. Se observa / Parece que).
    • 2.2. Se refiere al estudiante (ej. ‘Me parece que redactaste el documento muy a la carrera) y no solamente al producto (ej. ‘El texto se observa con muchos errores de redacción).
  3. Salida personalizada.
    • 3.1. Mensaje de salida dirigido al estudiante (ej. ‘Te pido que…’, ‘Necesitas hacer…’)

Como se puede observar, la distancia de los indicadores a las preguntas en el cuestionario, los elementos de verificación, las escalas de Likert y otros componentes de un instrumento de observación es mucho más corta que la distancia desde el objetivo. Consecuentemente, la posibilidad de cometer un error en la construcción del instrumento —no incluir preguntas clave, preguntar lo que es relevante, usar una escala inadecuada— es mucho menor.

Referencias

RedAmérica (2014). Guía de diagnósticos participativos y desarrollo de base. Corporación RedAmérica. Bogotá, Colombia. URL http://www.redeamerica.org/Noticia-detalle/ArtMID/2470/ArticleID/505/Gu237a-de-diagn243sticos-participativos-y-desarrollo-de-base.

Seminario imposible

Seminario en Edimburgo

Imagen tomada de Edinburgh Instruments.

En la sesión del Seminario Permanente del IGCAAV del pasado 25 de octubre tuvimos la presentación del proyecto Ciudades Imposibles. Fue una presentación muy bonita de un proyecto de reflexión y transformación mediadas por el arte sumamente interesante, que me dejó un hueco en el estómago y un cosquilleo en la mente. Ambos consecuencia de escasa asistencia a la sesión —solamente cinco personas— pero el segundo consecuencia también del contenido mismo de la ponencia. 

El Seminario Permanente del IGCAAV vio la luz el 12 de enero de 2007. Su creación obedeció a la intención de promover el diálogo en torno a la investigación en el Sistema de Universidad Virtual (SUV), tomando como referencia mi experiencia de enriquecimiento de la vida académica por las sesiones de seminarios durante mis estudios de doctorado en la Universidad de Edimburgo, de los cuáles todavía me llegan mensajes. Desde su inicio, el seminario fue diseñado como una actividad colectiva en el sentido de que tendríamos lo que fuéramos capaces de construir entre todos, cada quien presentando su trabajo cuando lo considerara conveniente y sugiriendo e invitando ponentes de la misma manera. Yo asumía el rol de coordinador de manera voluntaria y podía cederlo en cualquier momento.

Más de doce años después, hemos tenido un total de 429 sesiones, en promedio poco más de 33 sesiones por año. Un resultado para estar orgullosos, en lo cuantitativo, pero con un mal sabor de boca en lo cualitativo si se toma en cuenta la baja participación en la sesiones —que con mucha frecuencia no pasa de siete asistentes— así como la baja participación como ponentes de los profesores de tiempo completo del IGCAAV y la frecuencia con la que los días y horarios de sus sesiones son pasados por alto en el SUV durante la organización de actividades alternas.

La ponencia me hecho pensar, sin embargo, que el problema de fondo del seminario es el mismo que tienen las grandes ciudades cuyos dirigentes buscan transformar en ciudades de primera fila mediante la importación de ideas del extranjero y la replicación de proyectos aparentemente exitosos en otras partes. En otras palabras, he convertido a mi imaginario de los seminarios de investigación de la Universidad de Edimburgo en un modelo de deber ser equivalente al museo Guggenheim de Guadalajara.

De la administración a la BUROCRACIA

Mafalda y Burocracia

Fuente de la imagen: Mafalda 7 (1972), por Quino.

Cuando era estudiante de posgrado en el Reino Unido, hace casi veinte años, tuve la fortuna de participar en varias conferencias en otros países, para lo cual conté con apoyo de parte de mi universidad. El procedimiento era entonces muy sencillo: solicitar el apoyo incluyendo la información relevante (ej. carta de aceptación, artículo a publicar) , recibir el dinero y hacer uso del mismo para los fines solicitados.

Hace casi diez años participé en un proyecto europeo-latinoamericano y asistí a varias reuniones del proyecto en varios países. El dinero del lado latinoamericano era administrado por la Universidad de Chile y el procedimiento para hacer uso del mismo era bastante sencillo: los boletos de avión eran pagados por la Universidad de Chile y al llegar a la ciudad donde iba a tener lugar la reunión me decían algo así como “su estancia va a ser por tantos días y  como la cuota diaria es de tanto le toca tanto, ¿está de acuerdo? firme aquí, tenga su dinero” y listo. Lo mismo aplicaba tanto para los investigadores chilenos como los investigadores extranjeros.

Finalmente, esta semana tuve la oportunidad de realizar una visita a Tegucigalpa, Honduras para participar en un evento organizado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Al otro día —porque venía agripado y lo que quería era dormir para recuperarme— me dieron un cheque y me dijeron “tanto es para su hospedaje y tanto de estipendio” y “requerimos la factura de su hospedaje, pero de lo demás no es necesario”. No perdí entonces si el trámite era el mismo para académicos de la universidad cuando salían a eventos en el país y en el extranjero y me respondieron que sí, que la universidad compra los boletos para el transporte y les da dinero para el hospedaje y un estipendio; a cambio, los académicos tiene que traer el recibo/factura del hospedaje y firmar por el estipendio. ¡Y listo!

En mi universidad, en mi México lindo y querido, hoy en día las cosas son muy diferentes: hay que firmar la solicitud, juntar dinero para el viaje, reunir facturas de todo y guardar los recibos correspondientes (porque se le presume culpable de uso indebido del erario público por el consumo de bebidas alcohólicas, a menos que demuestre lo contrario), hacer oficios para justificar los recibos faltantes y esperar a que llegue el dinero…. Pero el trámite no acaba ahí, porque las facturas pueden tener errores de centavos por el redondeo, incluir impuestos que no son cubiertos por la universidad o no incluir información importante como el método de pago; además, los oficios que se envían para justificar cualquier recibo faltante tiene que ser aceptado por instancias superiores, lo cual puede tardar varios días, semanas o meses.

Por supuesto, actualmente las facturas ya no se recogen en papel, sino que se envían y reciben en formato electrónico; pero se imprimen y es necesario poner firma, nombres, apellidos y fecha en cada una de ellas, igual que hace veinte años.

Me pregunto entonces, ¿qué sucede en mi institución que, en vez de ir para adelante vamos para atrás? Una manera de interpretarlo sería pensar que la imagen de los académicos ha caído tan bajo, hemos cometido tantas bajezas, que hemos dejado de ser gentes de fiar (si alguna vez lo fuimos) y solamente tenemos las condiciones que merecemos. Otra manera de interpretarlo es que la administración universitaria, consciente de que realiza la función primordial de la universidad, subconscientemente justifica su abultada existencia amontonando reglas, procedimientos y firmas, llenando archiveros, cajas y almacenes, para exhibirla como evidencia clara de la gran labor que realiza. Una última interpretación que se me ocurre es que el terror producido por el tsunami digital lleva a nuestra burocracia universitaria a buscar maneras de dejar claro que lo único que se logra con la tecnología digital es engordar y bajar la velocidad lo que ya de por sí era obeso y letárgico.

Martes en Talent Land 2018

Logotipo de Talent Land 2018

 

El martes de la semana pasada —justo a la mitad de mis vacaciones de primavera— tuve la oportunidad de asistir a Talent Land 2018 aquí en Guadalajara, el gran evento que reemplaza localmente a Campus Party, mismo que tendrá lugar este verano en la Ciudad de México. A primera vista, no hay mucha diferencia entre ambos: un amplio despliegue de tecnología digital complementando con conferencias, mayormente sobre tecnologías y emprendimiento, así como el planteamiento de retos para ser atendidos por equipos de jóvenes dispuestos a dedicarles las veinticuatro horas del día a lo largo del evento impulsados casi exclusivamente por pizzas.

Entre las tendencias tecnológicas que recibieron mayor atención durante Talent Land destacan la robótica (tanto en el ámbito laboral como educativo), la fabricación digital ad-hoc con impresión 3D y circuitos integrados, la inteligencia artificial, el desarrollo de aplicaciones para la nube y —no podía faltar— Blockchain (cadena de bloques encriptados), en claro reflejo del ámbito tecnológico global.

Una de las conferencias más nutridas fue la de María Teresa Arnal, Directora de Operaciones de Google en México, quien presentó la historia de la compañía y sus características principales, que la han posicionado como una de las empresas más importantes en el mundo, y cerró con los nueve principios de la innovación de Google, entre los que quiero destacar tres, que me parecen de particular relevancia para nuestro ámbito educativo-digital:

  1. La innovación surge de cualquier parte (no es trabajo de uno, sino responsabilidad y privilegio de todos).
  2. Pensar 10X no 10% (innovación disruptiva vs. aseguramiento de la calidad).
  3. Apuesta por la visión tecnológica (digital).

Principios que nos hablan de transformarnos en organizaciones horizontales en las que existan mecanismos para que todos los miembros puedan aportar sus ideas para la innovación, misma que no se limita al aseguramiento de calidad sino que busca de entrada ser disruptiva con base en el uso de las tecnologías digitales. Principios que, en el caso de las universidades, debiéramos complementar con una reflexión profunda sobre lo que significa la digitalización de lo humano.

Tendencias y cambios de comportamiento globales (2017)

Tendencias y cambios de comportamiento globales (2017). Fuente: Socialinks.

La conferencia de Arnal se complementó bien con la conferencia ofrecida por Eduardo Rosales Castellanos, de Socialinks, sobre tendencias y cambios de comportamiento globales, ya que las tendencias presentadas por este último incluyen

  • tecnologías disruptivas,
  • mercados flexibles y dinámicos, y
  • emprendimiento innovador y colaborativo,

las cuales justifican la necesidad de que una organización se mueva rápido, de manera innovadora y con visión de tecnología, en el comienzo de una era caracterizada por la digitalización.

Por qué Blockchain es una innovación disruptiva

Logotipo de Blockchain

En los últimos meses ha estado resonando un nuevo término tecnológico: blockchain (cadena de bloques). Me lo he encontrado en las noticias que me llegan por correo electrónico, en conferencias a las que he asistido e incluso en sesiones del seminario que organizamos al interior del Sistema de Universidad Virtual. Se dice que será la nueva tecnología digital que transformará nuestro entorno de manera disruptiva, como lo han hecho recientemente los teléfonos inteligentes (smartphones), Google, YouTube y Facebook, así como protocolos para compartir archivos como Bittorrent, Uber, Wikipedia y algunos otros desarrollos tecnológicos.

¿Por qué? ¿En qué consiste la innovación de blockchain sobre la tecnología que ya existe? Tal parece que el concepto central es la noción de almacenamiento de valor en contraste con el de almacenamiento de información.

En el mundo físico, las cosas que son de nuestra posesión (desde nuestra casa y nuestro auto, hasta nuestra ropa y calzado) suelen tener un valor económico asociado; esto es, otras personas estarían dispuestas a pagar una cierta cantidad de dinero o realizar un trabajo a cambio de ellas. Los billetes y monedas que poseemos, en particular, tienen un valor relativamente fijo, asegurado por el banco nacional, que está dispuesto a pagar por ellos la cantidad señalada. Esto es así, en particular, porque no se pueden producir algo de la nada ni compartir sin pérdida; no existe una varita mágica que te permita hacer aparecer, de la nada, un auto, y si decides compartir tu dinero con otras personas lo pierdes, al menos en parte, porque pasa a ser propiedad de ellas.

El entorno digital funciona de manera diferente. Si tienes una pieza de información —por ejemplo, un libro digital, una melodía o una película— la puedes reproducir tantas veces como sea necesario, sin pérdida de calidad, y compartirla con quien tú quieras; casi como si tuviera una varita mágica. Mas aún, podría ser el caso que pudieras acceder a la base de datos de tu banco y modificar el registro del saldo de tu cuenta bancaria, multiplicándolo por un millón, creando así millones de pesos de la nada. Pareciera entonces que el entorno digital no es adecuado para alojar valor, solamente para almacenar información.

Blockchain resuelve ese problema en dos sentidos clave: permite almacenar valor y permite las transacciones de valor de manera directa entre usuarios, sin la necesidad de intermediarios. Ello se lograr mediante una tecnología de encriptamiento y encadenado de información en bloques de modo que modificar un bloque sea una tarea muy, muy difícil de realizar y que requiera, además, modificar todos los bloques que se hayan encadenado después. Más aún, la cadena de bloques así generada se copia en muchos servidores en la red y las copias se mantienen públicas y sincronizadas, de modo que se convierte en un registro público y seguro de información inalterable, solamente acumulable; esto es, un registro de valores.

Cadena de bloques en Blockchain

Ejemplo de cadena de bloques en Blockchain

Consideremos el caso en el que lo que se guarda en las cadenas de bloques son los intercambios de dinero que tienes con otros miembros de tu comunidad (local, regional o regional, pues la tecnología digital así lo permite): el bloque #1 indica que recibiste 1000 pesos antier, el bloque #2 que gastaste 300 pesos ayer y el bloque #3 que recibiste 150 pesos hoy. Como esta información es prácticamente inalterable —en sí misma y además porque estaría vinculada a todos los demás bloques generados por transacciones en tu comunidad— si alguien quiere saber cuánto dinero tienes, bastará con consultar la cadena de bloques y hacer los cálculos para saber que tienes 850 pesos. Ni más ni menos. Si quisieras hacer trampa y multiplicar tus 850 pesos por un millón, tendrías que añadir un nuevo bloque en cada una de las copias de la cadena de bloques y modificar todos los bloques siguientes. Algo tremendamente difícil de realizar y más aún sin las credenciales correctas.

Otro caso sería el que quisieras pagar por un servicio a un proveedor; por ejemplo, si quisieras comprar una pizza. Actualmente, lo puedes hacer por Internet usando una tarjeta de crédito; pero hay un intermediario,  tu banco, que te da crédito, registra un cobro en tu tarjeta y deposita el mismo monto, menos comisión, en la cuenta del proveedor de servicio. Con Blockchain, el vendedor de las pizzas usaría una aplicación en su teléfono celular para, con autorización de tu parte, añadir un bloque a la cadena indicando que le pagaste 100 pesos por la pizza que te entregó, y a partir de ese momento tu tienes 100 pesos menos en tu cuenta y el tiene 100 pesos más: sin intermediarios ni comisiones de por medio.

En el ámbito de la educación, considera el caso de que la información en los bloques no es sobre dinero, sino sobre créditos por trabajo académico realizado por estudiantes en distintas instituciones. Esto es, el bloque #1 indica que un estudiante obtuvo 10 créditos en formación universitaria en la institución A (local), el bloque #2 indica que el mismo estudiante obtuvo otros 10 créditos en la institución B (extranjera, vía Internet), el bloque #3 que obtuvo 5 créditos por sus prácticas en la organización C, y a sí hasta llegar al caso en que el estudiante ha acumulado suficientes créditos —con sus condiciones de distribución y concentración— equivalentes a estudios de licenciatura. Entonces podría ir con una entidad certificadora en la comunidad, que verificaría la información en la cadena de bloques (inalterable y pública) y podría añadir en la cadena un bloque más, especificando que se le ha otorgado al estudiante un grado universitario. De hecho, la verificación de créditos podría ser realizado por un contrato inteligente, alojado en una cadena de bloques, que se dispararía automáticamente al cumplirse sus condiciones.

Así, Blockchain permite no sólo almacenar valor en el entorno digital, sino además eliminar la necesidad de intermediarios que sostengan el valor, validen las transacciones de valor y mantenga el registro de valores de cada persona —como bancos, empresas intermediarias e instituciones educativas— abriendo así las posibilidades de un cambio significativo en la manera de manejar lo que valoramos equivalente a lo que ha sido el cambio en la manera de manejar información en lo que va del siglo.