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Por qué Blockchain es una innovación disruptiva

Logotipo de Blockchain

En los últimos meses ha estado resonando un nuevo término tecnológico: blockchain (cadena de bloques). Me lo he encontrado en las noticias que me llegan por correo electrónico, en conferencias a las que he asistido e incluso en sesiones del seminario que organizamos al interior del Sistema de Universidad Virtual. Se dice que será la nueva tecnología digital que transformará nuestro entorno de manera disruptiva, como lo han hecho recientemente los teléfonos inteligentes (smartphones), Google, YouTube y Facebook, así como protocolos para compartir archivos como Bittorrent, Uber, Wikipedia y algunos otros desarrollos tecnológicos.

¿Por qué? ¿En qué consiste la innovación de blockchain sobre la tecnología que ya existe? Tal parece que el concepto central es la noción de almacenamiento de valor en contraste con el de almacenamiento de información.

En el mundo físico, las cosas que son de nuestra posesión (desde nuestra casa y nuestro auto, hasta nuestra ropa y calzado) suelen tener un valor económico asociado; esto es, otras personas estarían dispuestas a pagar una cierta cantidad de dinero o realizar un trabajo a cambio de ellas. Los billetes y monedas que poseemos, en particular, tienen un valor relativamente fijo, asegurado por el banco nacional, que está dispuesto a pagar por ellos la cantidad señalada. Esto es así, en particular, porque no se pueden producir algo de la nada ni compartir sin pérdida; no existe una varita mágica que te permita hacer aparecer, de la nada, un auto, y si decides compartir tu dinero con otras personas lo pierdes, al menos en parte, porque pasa a ser propiedad de ellas.

El entorno digital funciona de manera diferente. Si tienes una pieza de información —por ejemplo, un libro digital, una melodía o una película— la puedes reproducir tantas veces como sea necesario, sin pérdida de calidad, y compartirla con quien tú quieras; casi como si tuviera una varita mágica. Mas aún, podría ser el caso que pudieras acceder a la base de datos de tu banco y modificar el registro del saldo de tu cuenta bancaria, multiplicándolo por un millón, creando así millones de pesos de la nada. Pareciera entonces que el entorno digital no es adecuado para alojar valor, solamente para almacenar información.

Blockchain resuelve ese problema en dos sentidos clave: permite almacenar valor y permite las transacciones de valor de manera directa entre usuarios, sin la necesidad de intermediarios. Ello se lograr mediante una tecnología de encriptamiento y encadenado de información en bloques de modo que modificar un bloque sea una tarea muy, muy difícil de realizar y que requiera, además, modificar todos los bloques que se hayan encadenado después. Más aún, la cadena de bloques así generada se copia en muchos servidores en la red y las copias se mantienen públicas y sincronizadas, de modo que se convierte en un registro público y seguro de información inalterable, solamente acumulable; esto es, un registro de valores.

Cadena de bloques en Blockchain

Ejemplo de cadena de bloques en Blockchain

Consideremos el caso en el que lo que se guarda en las cadenas de bloques son los intercambios de dinero que tienes con otros miembros de tu comunidad (local, regional o regional, pues la tecnología digital así lo permite): el bloque #1 indica que recibiste 1000 pesos antier, el bloque #2 que gastaste 300 pesos ayer y el bloque #3 que recibiste 150 pesos hoy. Como esta información es prácticamente inalterable —en sí misma y además porque estaría vinculada a todos los demás bloques generados por transacciones en tu comunidad— si alguien quiere saber cuánto dinero tienes, bastará con consultar la cadena de bloques y hacer los cálculos para saber que tienes 850 pesos. Ni más ni menos. Si quisieras hacer trampa y multiplicar tus 850 pesos por un millón, tendrías que añadir un nuevo bloque en cada una de las copias de la cadena de bloques y modificar todos los bloques siguientes. Algo tremendamente difícil de realizar y más aún sin las credenciales correctas.

Otro caso sería el que quisieras pagar por un servicio a un proveedor; por ejemplo, si quisieras comprar una pizza. Actualmente, lo puedes hacer por Internet usando una tarjeta de crédito; pero hay un intermediario,  tu banco, que te da crédito, registra un cobro en tu tarjeta y deposita el mismo monto, menos comisión, en la cuenta del proveedor de servicio. Con Blockchain, el vendedor de las pizzas usaría una aplicación en su teléfono celular para, con autorización de tu parte, añadir un bloque a la cadena indicando que le pagaste 100 pesos por la pizza que te entregó, y a partir de ese momento tu tienes 100 pesos menos en tu cuenta y el tiene 100 pesos más: sin intermediarios ni comisiones de por medio.

En el ámbito de la educación, considera el caso de que la información en los bloques no es sobre dinero, sino sobre créditos por trabajo académico realizado por estudiantes en distintas instituciones. Esto es, el bloque #1 indica que un estudiante obtuvo 10 créditos en formación universitaria en la institución A (local), el bloque #2 indica que el mismo estudiante obtuvo otros 10 créditos en la institución B (extranjera, vía Internet), el bloque #3 que obtuvo 5 créditos por sus prácticas en la organización C, y a sí hasta llegar al caso en que el estudiante ha acumulado suficientes créditos —con sus condiciones de distribución y concentración— equivalentes a estudios de licenciatura. Entonces podría ir con una entidad certificadora en la comunidad, que verificaría la información en la cadena de bloques (inalterable y pública) y podría añadir en la cadena un bloque más, especificando que se le ha otorgado al estudiante un grado universitario. De hecho, la verificación de créditos podría ser realizado por un contrato inteligente, alojado en una cadena de bloques, que se dispararía automáticamente al cumplirse sus condiciones.

Así, Blockchain permite no sólo almacenar valor en el entorno digital, sino además eliminar la necesidad de intermediarios que sostengan el valor, validen las transacciones de valor y mantenga el registro de valores de cada persona —como bancos, empresas intermediarias e instituciones educativas— abriendo así las posibilidades de un cambio significativo en la manera de manejar lo que valoramos equivalente a lo que ha sido el cambio en la manera de manejar información en lo que va del siglo.

Por qué no estamos en el PNPC

Logo DSAE

Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos

Como coordinador del Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos en el Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara, recibo con bastante frecuencia solicitudes de información sobre sí tenemos becas o algún otro apoyo para nuestros estudiantes. Concretamente, si contamos con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) para el pago de matrículas, como sucede con posgrados similares inscritos en su Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC).

Mi respuesta suele ir en la línea de que las últimas convocatorias para el ingreso al PNPC, publicadas el año pasado, están abiertas solamente para:

  1. Programas escolarizados, que “podrán auxiliarse de la modalidad mixta de manera síncrona, para la formación integral de los estudiantes, siempre y cuando no excedan el 40% de las actividades contenidas en el plan de estudios”.
  2. Programas no escolarizados, siempre y cuando sean  “Programas con Orientación Profesional. Son los posgrados de especialidad, de maestría o de doctorado que respondan a necesidades de los sectores de la sociedad”.

Nuestro programa de doctorado es mixto por dictamen, pero mayormente en línea (en sentido estricto, solamente se requiere presencia física para la estancia de investigación y el examen de grado, si bien se conmina a asistir en presencia física al coloquio anual) y para la formación de investigadores (no de profesionales altamente especializados), lo cual nos deja solamente tres opciones para entrar al PNPC:

  1. Convertir más actividades del programa en actividades en presencia física obligatoria.
  2. Cambiar nuestro objetivo actual de formar investigadores por el de formar profesionales altamente especializados.
  3. Mentir al CONACYT, presentando nuestro programa como si tuviera menos del 40% de actividades en línea o como estuviera dedicado a la formación de profesionales altamente especializados.
Captura de pantalla del Curso propedéutico en línea del Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos (2014)

Curso propedéutico en línea del Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos (2014)

Desafortunadamente, ninguna de las tres opciones arriba mencionadas son congruentes ni con nuestra integridad como académicos ni con nuestra visión de que la educación en línea es una modalidad más que adecuada para la formación de investigadores en el área de Sistemas y Ambientes Educativos, y como tal debe ser apoyada por el CONACYT.

Ciertamente, no estar inscritos en el PNPC tiene desventajas importantes para el programa y sus estudiantes:

  • Los estudiantes tienen que pagar sus colegiaturas.
  • Los estudiantes no reciben becas (tampoco en programas no escolarizados inscritos al PNPC).
  • Los estudiantes no reciben apoyos para realizar estancias de investigación ni para presentar sus trabajos de investigación en foros nacionales e internacionales, ni para publicarlos en revistas de prestigio.
  • No se cuenta con recursos económicos para adicionales para realizar actividades  de capacitación del personal académico, coloquios de investigación, estancias de investigación de académicos del programa o de investigadores externos en las instalaciones del programa, ni publicaciones.

Sin embargo, tiene también sus ventajas. Una de ellas es no recibir solicitudes de ingreso de personas interesadas más en la beca que en aprender a realizar investigación original en el área —de acuerdo a información de primera mano, la cantidad de solicitudes de ingreso aumenta en un 300% si se cuenta con beca del PNPC. Otra ventaja, vinculada a la anterior, es disminuir la presión de aceptar candidatos que no satisfacen los criterios de entrada pero que cuentan con el apoyo de personas influyentes. Una tercera ventaja es la de no tener que aprobar estudiantes y otorgarles el grado si no cumplen con los criterios mínimos de calidad establecidos, a fin de mantener los índices de egreso y titulación establecidos por el PNPC. Desafortunadamente, con el tiempo el PNPC se convierte en un vicio para muchas instituciones: las hace sentir tan bien y se acostumbran tanto a sus bondades, que hacen lo que sea necesario para mantener ahí sus programas.

Copiar, pegar y plagiar

El día de ayer platiqué con una de mis estudiantes sobre el asunto del plagio e identifiqué algunos puntos que pudieran no haber quedado suficientemente claros en mis comentarios a sus productos. Como se trata de una situación que afecta prácticamente a todos mis estudiantes, creo que es conveniente una explicación más abierta.

Para empezar, cabe aclarar que cuando he comentado sobre plagio en sus documentos, en ningún momento he asumido una actitud deshonesta o una mala intención de su parte. A lo que hago referencia realmente es a la mala práctica de copiar y pegar textos de otros para construir los documentos propios y presentarlos como tales (lo cual es técnicamente plagio, porque presento trabajo de otros como propio, independientemente de la intención detrás de la acción). Se trata de una una mala práctica de uso generalizado; una plaga que afecta a todos nuestros programas educativos, desde el bachillerato hasta las maestrías e incluso, aunque en menor grado, al doctorado. Seguramente no somos los únicos afectados, sino un fenómeno mundial en los procesos educativos.

Claramente es un problema porque se trata, como dije antes, de una mala práctica. La razón es muy simple: permite construir documentos y obtener buenas calificaciones, pero no genera aprendizajes. En primer lugar, rara vez es indispensable citar textualmente a un autor, pues casi siempre hay maneras de decir lo mismo con otras palabras, nuestras propias palabras. Si el argumento es que el otro autor lo dice muy bonito, cabe preguntarnos ¿Cómo es que vamos a desarrollar nuestra habilidad para escribir si no la practicamos y solamente copiamos y pegamos?

En segundo lugar, copiar un texto no garantiza la comprensión del mismo. Al contrario, el hecho de que no nos decidimos a expresar las mismas ideas con nuestras propias palabras sugiere falta de comprensión lectora, habilidad que tampoco desarrollados porque no la ejercitamos: no nos hace falta “digerir” un texto, construir una representación mental de las ideas ahí vertidas en la memoria de largo plazo vinculada con nuestros conocimientos previos, si lo único que tenemos que hacer es copiar y pegar.

En síntesis, copiar y pegar obstaculiza el desarrollo de nuestras habilidades de lectura, comprensión y redacción porque disminuye severamente el ejercicio de éstas. Como consecuencia, aprendemos menos.

Dicho lo anterior, atendiendo específicamente al caso poco común de que realmente necesitamos citar textualmente a otro autor, hay aspectos de forma que vale la pena atender. Vamos suponer que estoy escribiendo un documento y estoy consultando otro, digamos, éste.

Si yo escribo

Nos queda claro hoy en día que la educación de la ciencia en el siglo XXI no puede ser la misma que la del siglo XX.  Los futuros profesores deben saber que hay más de una forma de explicar qué es la ciencia y que las decisiones sobre que contenidos enseñar en el aula y para que enseñar ciencias a los alumnos de secundaria se toman en base a una de las posibles explicaciones sobre la naturaleza de la ciencia (Angulo Delgado & García Rovira, 1997).

entonces estoy plagiando parte del primer párrafo de la sección ¿Qué entendemos por aprender a enseñar ciencias? (pág. 2) del documento al que se hace referencia, porque la referencia al texto original no es suficiente para  hacer explícito qué parte del texto es mío y qué parte del texto es de los otros autores. Por supuesto, sería peor no incluir la referencia, pero incluirla no evita el plagio.

Ahora bien, si yo escribo

Nos queda claro hoy en día que la educación de la ciencia en el siglo XXI no puede ser la misma que la del siglo XX. Las visiones sobre lo que es ciencia se han ampliado y los docentes del nuevo siglo deben estar conscientes de su postura al respecto y que ésta no es la única válida (Angulo Delgado & García Rovira, 1997).

entonces no estoy plagiando el texto original porque estoy interpretando lo que los autores del mismo escribieron y estoy expresando lo que yo entendí con mis propias palabras,  haciendo la referencia al documento de donde tomo, o en el que sustento, las ideas.

Finalmente, si yo escribo

La educación de la ciencia en el siglo XXI no puede ser la misma que la del siglo XX.  Como señalan Angulo Delgado & García Rovira (1997), ‘Los futuros profesores deben saber que hay más de una forma de explicar qué es la ciencia y que las decisiones sobre que contenidos enseñar en el aula y para que enseñar ciencias a los alumnos de secundaria se toman en base a una de las posibles explicaciones sobre la naturaleza de la ciencia’.

tampoco estoy plagiando, porque estoy haciendo explícito y dejando muy claro, mediante el uso de comillas, qué parte del texto es mío y cuál estoy copiando literalmente del documento al que hago referencia.

En conclusión, copiar y pegar es una mala práctica que disminuye el aprendizaje y obstaculiza el desarrollo de las habilidades de lectura, comprensión y escritura; que además, técnicamente, es plagio y puede ser sancionado como tal.