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Evaluación colaborativa de actividades de cursos

Rafael Morales Gamboa
IGCAAV

Resumen. Se presenta el diseño y resultados del Taller de Formación de Formadores para la Educación en Línea (FFELINA), mismo que tuvo lugar el año pasado en el Sistema de Universidad Virtual como parte del Programa de Formación, Actualización y Capacitación Docente (PROFACAD) con la intención de promover nuevos usos de herramientas tecnológicas en los cursos que ofrecemos, particularmente en el sentido de facilitar y promover la colaboración entre los estudiantes.

El diseño del taller asume que los participantes tienen experiencia docente (han impartido sus cursos en varias ocasiones), procura la toma de consciencia sobre la digitalización de los entornos de vida, de trabajo y de estudio y procede a la construcción colectiva de un instrumento de evaluación de las actividades de los cursos cuya aplicación y resultados proveen insumos para el rediseño de los cursos.

Al mismo tiempo, se induce en los participantes una propuesta de uso de herramientas tecnológicas, implícita en el diseño de taller, que se espera se refleje en los cursos rediseñados.


Viernes 31 de marzo de 10:00 a 12:00

Avenida de la Paz 2453, Colonia Arcos Sur
44130 Guadalajara, Jalisco

Videoconferencia en línea a través de nuestro blog
Desde el IGCAAV

Diseños alternativos para los cursos del SUV – segunda parte

El día de hoy tuvimos una sesión muy interesante de nuestro seminario permanente con el tema Diseños alternativos para los cursos del SUV, en la cual expusimos y discutimos diversas formas en que podemos innovar el diseño de nuestros cursos. Mi conclusión personal de esta sesión es que tenemos muchas ganas de hacer mejoras en el diseño de los cursos, que hemos llevado a cabo varias iniciativas en las que hemos explorado diseños alternativos, pero el problema va más allá del diseño de los cursos y del área de responsabilidad de nuestra coordinación de diseño educativo.

El SUV inició sus operaciones usando una plataforma educativa con una sola herramienta disfrazada de tres maneras diferentes para promover usos distintos: foros, dudas y portafolios (tareas); con un diseño único para los cursos y un control estricto de los permisos para hacer modificaciones “en tiempo real”, para atender los problemas de control de calidad y de falta de experiencia de los docentes en la educación en línea. A lo largo de estos años se han ofrecido cursos de formación docente que han hecho énfasis en los aspectos peda(andra)gógicos de la educación en línea, pero que han omitido en gran medida la formación para vivir y trabajar en el entorno digital y se han limitado en buena medida al uso de nuestra vieja plataforma con su divina trinidad. Hoy en día, muchos de nuestros docentes creen que la educación en línea es y debe ser como la conocieron hace ocho años —por una buena razón: si la escuela presencial ha permanecido esencialmente inalterable por más de cien años ¿por qué la educación en línea habría de cambiar tan rápido?— y no sólo se resisten al cambio sino que éste se les dificulta grandemente, con lo cual introducen una variable que puede afectar negativamente las iniciativas de innovar los diseños de los cursos.

Nuestros estudiantes son en su gran mayoría adultos que optan por la educación en línea como una manera de realizar estudios que no podrían llevar a cabo de manera presencial y optan por el uso de la computadora y el Internet no porque las conozcan bien y las dominen sino porque son la opción más accesible entre lo disponible en el mercado. Para muchos de ellos nuestra vieja plataforma, con su diseño sencillo y colección limitada de herramientas (esto es, una), así como la uniformidad de los diseños de los cursos, representan un entorno de estudio ideal y también se resisten al cambio y también se les dificulta grandemente.

La pregunta obvia es: en esas condiciones ¿no es mejor simplemente dejar las cosas como están, si la gran mayoría de los estudiantes y docentes (y, me atrevo a pensar, directivos) están muy contentos con ello? Mi respuesta es que no, por una razón: el contexto social-tecnológico-cultural del SUV está en un proceso acelerado de transformación que vuelve obsoletas a las organizaciones que no le siguen el paso. La edad promedio de nuestros estudiantes se mantiene a la baja y hemos incorporado ya jóvenes menores de edad que han escogido la educación en línea porque la consideran como mejor opción que la educación en el aula. Las plataformas tecnológicas de hoy en día son entornos ricos en herramientas y espacios de interacción y colaboración que además se están abriendo inexorablemente a la incorporación de la miríada herramientas y espacios disponibles en Internet. Todo esto enmarcado en la decadencia de la sociedad postmoderna que llama a gritos un giro radical hacia lo que Aparici y Osuna (2013) llaman una cultura de la participación, habilitada por el uso proactivo y creativo de las tecnologías de información y comunicación:

“La cultura de la participación es aquella que no tiene barreras para la expresión ciudadana, que apoya la creatividad y la puesta en común de creaciones propias y colectivas… La participación es una forma de actuación activamente democrática y efectiva que afecta positivamente a la vida pública… un compromiso solidario y crítico con el conjunto de la sociedad, a la hora de tomar decisiones y actuaciones colectivas.”

“En definitiva, un proceso de alfabetización digital ayudaría a la participación. Esta alfabetización digital para la participación implica la acción colectiva y la creación de estructuras que faciliten la comunicación, donde los espacios para el debate y la toma de decisiones tendrían un papel protagonista… La participación requiere de una formación que permita adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para comunicarse y relacionarse con otras personas con un fin colectivo…  La educación del siglo XXI como aquella que debe atender las habilidades sociales necesarias para la cultura de la participación.”

Referencia

Aparici, R. y Osuna Acedo, S. (2013). La Cultura de la ParticipaciónRevista Mediterránea de Comunicación 4(2):137-148. Doi: 10.14198/MEDCOM2013.4.2.07.