Esta semana tuve la oportunidad de participar en la reunión de inicio del proyecto ALFA-LATIn (Latin American Open Textbook Initiative), mismo que cuenta con financiamiento de la Unión Europea en el marco del programa ALFA III y en el que participan universidades de Argentina, Bélgica, Brasil, Chile, Ecuador (coordinador), España, Francia, México, Perú, Uruguay y Venezuela. El proyecto surge en el seno de la Comunidad Latinoamericana de Objetos de Aprendizaje (LACLO, Latin American Community on Learning Objects), formada por investigadores en el área de Tecnologías y Educación, quienes organizan anualmente la Conferencia Latinoamericana de Objetos de Aprendizaje, este año en su séptima edición. En el contexto de las tendencias hacia los recursos educativos abiertos, particularmente en la forma de libros de texto, el proyecto busca

  • definir una metodología adecuada al contexto latinoamericano para la producción colectiva de libros de texto abiertos para educación superior,
  • desarrollar una plataforma tecnológica que modele dicha metodología y de soporte a los procesos de producción de libros de texto abiertos, así como
  • diseñar y llevar a cabo una estrategia para promover la producción de libros de texto abiertos en la región.

El proyecto enfrenta varios retos particularmente interesantes. El más importante, desde mi punto de vista, consiste en superar el concepto de libro de texto propio del siglo pasado y generar una noción de libro de texto propia del contexto social y tecnológico de América Latina en el siglo XXI; una propuesta tecnológicamente innovadora, pero que al mismo tiempo facilite el uso de contenidos educativos de alta calidad a la inmensa cantidad de latinoamericanos con serias limitaciones de acceso a las tecnologías de información y comunicación.

Un segundo reto, estrechamente vinculado al primero, está en promover la producción colectiva de libros de texto para educación superior que integren el estado del arte en el área de estudio con un diseño pedagógico avanzado, mediante la generación de una metodología de producción que considere la formación académica de los profesores universitarios —típicamente disciplinar y pedagógicamente limitada— y las distintas modalidades educativas en la región, con maneras diferentes de incorporar el libro de texto en el proceso educativo.

Un tercer reto tiene que ver con hacer del proyecto una semilla para el nacimiento de un movimiento latinoamericano de producción de libros de texto abiertos, asumido por los docentes y promovido por los gestores educativos.