Saltar al contenido principal

TIC y Educación en el siglo XXI

Continuando con la historia de los grandes retos iniciada en la nota anterior, la Mesa C del taller Grandes Retos de Investigación Científica y Tecnológica en TIC en México fue comisionada para plantear el gran reto que representa la compleja relación entre TIC y Educación en el siglo XXI. La definición de éste y de otros retos, identificados en las demás mesas del taller, servirá para la definición de líneas, grupos y proyectos de investigación y desarrollo en la Red Temática CONACyT de Investigación en Tecnologías de Información y Comunicaciones.

A lo largo de la discusión fue quedando claro que el reto debía plantearse en relación a tres grandes temas:

  1. La Educación como instrumento para la transformación de la sociedad mexicana en una sociedad que se apropia de las TIC y las incorpora en su quehacer diario, en todos los campos y a todos los niveles, como vehículo para convertirse en una sociedad de la información y el conocimiento.
  2. La transformación de la Educación en un sistema inclusivo que toma en cuenta las condiciones y necesidades específicas de cada individuo y comunidad, mediante la incorporación y uso de las TIC.
  3. Las TIC como medios y herramientas para innovar y optimizar el proceso educativo y su contexto de ejecución.

Son temas estrechamente vinculados e interdependientes, pero reconocerlos facilita el análisis de la amplia y compleja relación entre las TIC y la Educación, con tantos aspectos importantes que se hizo necesario plantear tres grandes retos en vez de uno.

Uno de los grandes retos en relación a TIC y Educación identificados en el taller es responder a la interrogante sobre si los nuevos ambientes virtuales y mixtos demandan la generación de un nuevo paradigma educativo y, en su caso, la construcción del mismo. Existe mucho debate al respecto – particularmente cuando la pregunta sale del contexto puramente tecnológico – y mucho escepticismo sobre el grado de innovación que la inclusión de las TIC puede traer a la Educación. Sin embargo, consideraciones sobre la llamada cognición extendida y las enormes posibilidades que abren las TIC a la representación y gestión de información y conocimiento (no disponibles en otros medios) mantienen la pregunta abierta y viva.

El segundo gran reto se refiere a la formación de la sociedad mexicana en el uso de las TIC, necesaria para reducir la llamada brecha digital y habilitar la transformación de nuestra sociedad en una que gestiona la información y el conocimiento de manera competitiva en el entorno de la globalización. Para ello es indispensable ampliar el alcance y calidad de la Educación en nuestro país, hacer más flexibles los procesos educativos e incluir a las comunidades marginadas, objetivos a los que pueden contribuir significativamente las TIC a través de la provisión de los medios de comunicación y los entornos virtuales de aprendizaje y colaboración a distancia.

El tercer gran reto es la formación de los cuadros de profesionales, desarrolladores e investigadores en TIC y Educación capaces de dirigir los proyectos, organizarlos y construir las teorías, metodologías, tecnologías, plataformas y herramientas informáticas y de comunicaciones, así como las prácticas que permitan generar y gestionar simbiosis entre TIC y Educación en el siglo XXI.

Siendo mi formación inicial en el área de matemáticas y ciencias computacionales y tras haber pasado por un largo proceso de concientización de la necesidad de un enfoque interdisciplinario a este tipo de problemas – cuyo fin no alcanzo a vislumbrar – hice mi propuesta inicial del gran reto de las TIC aplicadas a la Educación con poca esperanza de que fuera encontrado atractivo en el taller. Fue una grata sorpresa encontrar varias propuestas muy similares, algunas más generales o complementarias, tanto en su objetivo final como en su aproximación interdisciplinaria.

El gran reto de las TIC aplicadas a la Educación

He tenido la fortuna de haber sido invitado a participar en el taller Grandes retos de investigación científica y tecnológica en Tecnologías de Información y Comunicaciones en México, a celebrarse próximamente en Monterrey, N.L, y se me ha pedido, como a los demás invitados, describir brevemente lo que considero un Gran Reto en este sentido, mismo que comparto ahora con ustedes.

La Educación, área clave para el sustento y desarrollo de las actuales sociedades de la información y el conocimiento, se ha dilatado en incorporar el cambio que implica la inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en su práctica cotidiana, en franco contraste con la enorme influencia que ejercen dichas tecnologías en nuestro quehacer cotidiano fuera del ámbito educativo. No debe extrañarnos esta situación, siendo la tarea de la Educación una de las más importantes y delicadas que existen: formar seres humanos. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos en los que las TIC se han llevado a participar en los procesos de enseñanza-aprendizaje, ha sido para apoyar la implantación de modelos educativos tradicionales que promueven aprendizajes más bien memorísticos y poco significativos, muchas veces en respuesta a cuestiones del discurso político.

El gran reto es entonces

Incluir a las TIC en los procesos educativos como catalizadores de su transformación en procesos innovadores y transformadores de la sociedad, que aprovechen los avances en materia de teoría educativa y ciencias cognoscitivas para optimizar el aprendizaje significativo, creativo, autogestivo y en comunidad.

Una primera lectura del enunciado anterior podría sugerir que se trata de un reto a la Educación lo que se enuncia, no un reto a las TIC. Sin embargo, un análisis más cuidadoso nos lleva a las siguientes conclusiones:

  • Paulatina e inexorablemente, las TIC irán permeando los entornos y procesos educativos de modo que mucha de la comunicación entre los actores (estudiantes, docentes, administradores) se realizará mediada por ellas. De la misma manera, gran parte de las actividades de aprendizaje se realizaran en entornos virtuales más o menos inmersivos, de manera individual o en colaboración.
  • La optimización de los procesos de enseñanza-aprendizaje demanda la atención a las necesidades de cada estudiante y de sus comunidades de aprendizaje para ofrecer experiencias de aprendizaje a la medida. Esto solamente será posible en el largo plazo si se cuenta con herramientas tecnológicas que permitan la recuperación una gran variedad de información acerca de los estudiantes (brindada por el estudiante u observadas por las herramientas) y su integración para construir representaciones computacionales de sus estados, disposiciones y características que sirvan de base para la toma de decisiones.
  • Los docentes en los nuevos entornos no van a poder procesar toda la información acumulada ni los modelos resultantes si estos no son presentados a un nivel de descripción propio de los seres humanos. Esto significa que deben contar con una colección de asistentes, agentes informáticos capaces de procesar la información acumulada, su interpretación como evidencia y los modelos detallados de los estudiantes, individuales y en comunidad, para generar sugerencias para los docentes en cuanto a las condiciones de los estudiantes y las acciones a ejecutar.
  • Los estudiantes en los nuevos entornos deberán desarrollar competencias de aprendizaje, autogestión, colaboración, gestión de la información y solución creativa de problemas. Para ello será esencial contar con herramientas que les permitan ejercitar estas competencias con base en los mejores modelos de su proceso, con diferentes grados de soporte y libertad. Se trata de herramientas inteligentes, capaces de observar constantemente y ajustarse de manera proactiva, de dar soporte y seguimiento a las actividades del estudiante, solo o en comunidad.

Cabe mencionar que el reto no es construir “soluciones tecnológicas” – un error común que ha contribuido significativamente a la desconfianza y al desdén de los educadores hacia las TIC – sino soluciones interdisciplinares que partan de la práctica y necesidades de la Educación y conduzcan a mejoras significativas en los aprendizajes, medibles a través de evaluaciones internacionales congruentes con las diferencias culturales y de contexto entre las sociedades.

Los avances en esta materia en las últimas cuatro décadas han sido muy importantes, destacándose el desarrollo de una gran cantidad de contenido educativo multimedia, de herramientas de soporte a los procesos educativos tales como los sistemas gestores del aprendizaje y los sistemas gestores de contenidos, así como de tecnologías y herramientas de uso general cuyo uso en Educación se está probando (ej. aplicaciones para redes sociales). Por otra parte, la aplicación de técnicas de Inteligencia Artificial ha producido sistemas capaces de modelar los conocimientos, habilidades y disposiciones de los estudiantes en ámbitos relativamente pequeños y bien delimitados, así como de tomar decisiones inteligentes con base en teorías educativas reconocidas. El gran reto consiste en integrar equipos interdisciplinarios que generen estrategias que permitan llevar a la práctica todos estos avances y perfeccionarlos al punto que brinden una solución integral a las necesidades educativas de países en desarrollo como el nuestro, urgidos de incrementar su competitividad en la sociedad global.